jueves, 27 de junio de 2013

Señores del Gobierno: Los menores tienen derecho a la libertad de asistir a los toros.


Los toros son una afición, por decirlo de alguna manera, tardía.

No pasa como con el fútbol u otros deportes, donde es fácil ver a chavales de tres o cuatro años viendo partidos desde el minuto uno al noventa.

Siga leyendo el analisis de por que los niños deben asistir a las corridas de toros..............


Los abuelos dicen que en los pueblos ya no se juega al toro, y efectivamente no se juega. Los niños de ahora juegan en casa, y es lo que hay.

De los que hoy somos aficionados, quien más quien menos fue a una plaza cuando apenas sabía qué era lo que iba a ver.
Algunos ni nos acordamos.
Y si entonces nos hubieran preguntado, a todos, hubiéramos dicho que nos gusta el fútbol y jugar en la calle con los amigos.

Seguro.

Lo que ocurre es que, seguramente, sin ese germen que a algunos les inculcaron sus abuelos, a otros sus padres o sus tíos, ahora no seríamos aficionados.

Y lo bonito del asunto es que no sabíamos siquiera que era eso a lo que, poco a poco, nos estábamos aficionando.

Uno se empieza a aficionar con los años.

Con trece, catorce o quince años los niños que de pequeños fueron a los toros empiezan a comprender qué pasa ahí abajo, que sucede entre toro y torero.

Y entonces, nos gusta.

Por esta razón es tan importante que los niños vayan a los toros o, al menos, que tengan la oportunidad de poder ir, cosa que ahora está en entredicho.

No vamos a irnos ya a Cataluña, donde ni niños ni mayores pueden ir a las plazas por razones ya mil veces dichas.

La penúltima ha venido, quién lo iba a decir, de Sevilla.

Pocas tierras más taurinas que Sevilla hay en España.

Ahí el alcalde, en uno de esos delirios de poder que tienen muchos de los que hoy nos gobiernan, ha prohibido a los menores de siete años entrar a las plazas de toros.

No lo hace por hostilidad a la tauromaquia, dice el figura, lo hace, comenta, para proteger a los niños.

¿De qué?

Él lo sabrá.

El alcalde en cuestión es de un partido andaluz, pero ha tomado la medida con el apoyo de Izquierda Unida (no es raro), el PSOE (ahí los tenemos otra vez) y UP y D (otro que se quita la careta con este asunto).

Además, el PP va y se abstiene (estos se han puesto la careta y se la han quitado tantas veces que ya no sabemos si están a favor, en contra o de perfil, pero el caso es que no se quieren mojar).

Lo de la protección del menor ya lo utilizó Zapatero para apartar a los toros de la televisión pública, cosa que el PP tampoco enmienda.

Pues muy bien.

Dentro de nada se cumplirá un año desde que vimos la última corrida de toros por TVE en Valladolid, un evento que, el tiempo lo ha demostrado, tenía más de testimonial que de tendencia.

Una pena, otra más.

Tampoco es raro ver como colectivos antis utilizan a los menores para dar voz a sus argumentos, que no por repetitivos son menos absurdos.

Los niños de una protectora de animales enviaron hace poco una carta a unas monjas para que prohibieran una corrida de toros en Lerma, festejo que tenía por objetivo recaudar fondos para la rehabilitación de un convento.

Carta sin respuesta, que es lo mejor.

A palabras necias, oídos sordos.

Pero la verdad es que pone la carne de gallina ver como hay colectivos que utilizan a los menores sin ningún pudor para dotar a sus fines de no se sabe qué.

Todo esto viene al caso de que tenemos que recuperar a la infancia en las plazas de toros.

De ahí saldrá la afición del futuro.

Aunque los toros sean efectivamente una afición tardía (como el arte, a nadie le gusta ir a un museo cuando tiene diez años, uno se aficiona luego), lo cierto es que prohibir la entrada a los menores mata la afición de raíz.

A simple vista puede parecer que no tiene los mismos efectos que la abolición, pero persigue los mismos fines.

Si no hay niños en los toros, que sea porque ellos no quieren ir o porque sus padres no quieren llevarlos, no porque un político subido de tono lo impida.

Fuente: Diego G. Tabaco / TabacoyOro



Nota del Director: Pues tamos de acuerdo en todo. En Venezuela, cámaras municipales, alcaldías, diputados, tribunales, jueces, se inventan mil y una para tratar de impedir que los niños vayan a los toros con sus padres.

Quien es nadie para decirle a uno como educar a sus propios hijos?



Quien es un diputado, alcalde, gobernador, fiscal, que a lo mejor ni hijos tiene, para prohibirle a uno llevar a nuestros hijos a donde nos de la gana?



Empiecen por prohibir el futbol que es foco de violencia, el baseball, las peleas de box, los antros de juegos y apuestas, eso si son dañinos a los niños.



En los estadios de baseball y futbol, los aficionados se pelean, (han ocurrido grandes tragedias en los estadios), se bebe, se fuma, hasta se drogan.



Que más violenta que una pelea de box, o de todo vale?



Sin ir mas lejos, los antros de juegos y apuestas, donde los niños aprenden a apostar, luego a endeudarse, y luego a robar y hasta matar para poder pagar una deuda de juego.



Señores del gobierno, ubíquense!.



La fiesta de los toros es del pueblo, para el pueblo y por el pueblo!.




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