jueves, 20 de junio de 2013

Premios Toros Grada Seis San Isidro 2013


Tras largas deliberaciones, duras disputas y desacuerdos, los miembros del jurado han decidido abandonar su puesto y desistir en tomar una decisión colegiada, así que cada uno por su cuenta y riesgo, sin encomendarse ni a Dios ni al Diablo, han creado y otorgado los galardones que a ellos se les han ocurrido, recogiendo a los más destacados de las ferias de Madrid, que no quiere decir que los hayan sido para el resto de los mortales, pero, ¿qué quieren qué les diga?

Bastante trabajo me ha costado ir cotolengo por cotolengo, Centro Penitenciario por Centro Penitenciario y por la mayoría de los tugurios de peor fama de Madrid, para recoger sus votos.

Lea la lista de premios de San Isidro 2013, otorgada por “TorosGradaSeis”…………..



Premio al “Toro más bravo”, al toro Ferdinando de Walt Disney, que al menos se le puede picar, aunque sea una avispa quién le pique, y cabreado parece bravo, aunque luego se ponga a olisquear flores. Otros no pasan de lo de las flores y de juguetear con la telita que le enseñan los niños.

Premio Mortadelo y Filemón al policía que el otro día se subió a la andanada del 7 a hacer fotos al personal que allí estaba viendo la corrida. Algo inadmisible y nada apropiado, ya que no tuvo ni el detalle de avisar para que la gente se peinara un poquito y saliera arreglada. ¿Para qué querría tales fotos? Entre los detalles de Taurodelta y las Autoridades competentes, estamos mejor que queremos. ¡Qué chicos estos!

Premio “Ni juntando veinte corridas saco una medio apañada, como para conseguirlo sólo con dos” para la ganadería de Jandilla, por mantener esa regularidad de traer siempre un ganado infame a Madrid, pero con un optimismo desmesurado al oírse antes del festejo que era un encierro con trapío y bien presentado. Hará entrega el señor ganadero de Núñez del Cuvillo, don Álvaro o la fuerza del sí, no, quizá, puede ser, definitivamente no.

Premio “No me pique a los niños que no son muy de picar y se me apocan”, a la ganadería de don Victoriano del Río, como reconocimiento a la magnífica mansada que tanto agradó a los taurinos.

Premio “Mira mama, seis pa’ mí y no me vale ninguno”, para Alejandro Talavante, que de tanto hacer camino al andar, se pasó de estación y pretendió torear la de Victorino desde el andén de Manuel Becerra.
Premio “Qué chispa tengo, quillo” del Festival del humor y la guasa, a Morante de la Puebla, que lo mismo te regala unas gafas, que te pide que le torees la borrica; será porque ya se ve mayor o por lo que agota estar en el baile de las debutantas todos los días de corrida en los corrales de la plaza. Lo que nos podemos reír el día que baje un aficionado al ruedo y se ponga a torear las chotas que Morante se trae debajo del brazo.

Premio “Jeckyll y Hyde” a Antonio Ferrera, que de veleta correplazas y sin sustancia ha pasado a ser un torero, con su estilo propio y quizá no demasiado fiel al clasicismo, responsable, pendiente de la lidia y atento para socorrer al compañero, y al que con esta metamorfosis no le reconoce ni la madre que le… nadie.

Premio “Ballet Zoom a la mejor coreografía corralera” para los Veterinarios de la Plaza de Madrid, al señor presidente, el cazador de mansos a ojo, don Manuel Muñoz Infante y a los matadores que intervinieron en la corrida de la Beneficencia, tanto por promover el cambio de ganado desechando lo reseñado en su día, como por permitirlo, Juan José Padilla, Morante de la Puebla y Sebastián Castella.

Premio “Señor de la que me he librado” a El Juli, que no pudo actuar en Madrid a causa de una inoportuna cogida, pero que le ha venido de perlas para escapar de este desastre que nadie ha podido evitar. Eso sí, la empresa está feliz por no haber tenido que pagarle lo que cobra y así poder poner en su lugar a otro cualquiera con un caché muchísimo menor.

Premio “Mira como me sigue importando un bledo, que yo me lo llevo y a otra cosa” a Finito de Córdoba, ese amante del arte, ese que no puede soportar la tragedia, que tal y como se explica, debe ser lo que habitualmente ocurría en una plaza de toros, que ya casi no sucede y que algunos tarados echamos mucho de menos.

Premio “Soy un desagradecido y hago el paripé con un taurozombie” a El Cid, quién ha demostrado su capacidad para emborronar un pasado glorioso en el que enamoró al público de Madrid, que le llegó a considerar uno de sus toreros, sufriendo y disfrutando con sus naturales o sus fallos con la espada. A algunos sólo les queda comprobar si dando todo lo que tiene sólo llega a esta vulgaridad que despliega tarde tras tarde, o si esta es producto de un “con esto ya me va bien, no arriesgo y sigo viviendo del nombre”.

Premio “Al fin os habéis enterado de lo bueno y grandiosísimo que soy, menos ese, ese y ese otro y…” a Miguel Ángel Perera, que también recogerá el “Ya podéis gritar, que me importa un …”, por sus eternas faenas insulsas, tramposas  y vulgares a torillos escogidos ad hoc, para luego querer convertir sus actuaciones en insignes obras de arte taurino excelso, que no se cree ni él, ni su prima.

Premio “Yo pego pases y si el toro se amolda vale y si no, le pego más pases” a Alejandro Talavante, quién ha demostrado una ineptitud absoluta para hacer un toreo puro, poderoso y con mando, no sabiendo adecuar su labor a lo que requiere el toro, ni en los aspectos más diminutos, obteniendo trofeos al liarse a pegar pases y más pases tramposos a un animalejo de malas trazas.

Premio “A la monotonía, aburrimiento y repetición, y repetición, y repetición, y repetición, y repetición, y repetición…” a Sebastián Castella, que hace muchos años se inventó una faena, variando sólo el inicio, y sigue con la misma, sin parar a pensarse si no hay algo más en esto que abanicar al toro. Será que a lo mejor piensa que así hace sufrir menos al toro, porque ya se sabe, según él, no soporta ver sufrir a un animal, incluido el toro.

Premio “No sabía que mis toros eran tan buenos, ni que tan siquiera fueran toros” a Victoriano del Río, que cría los sobreros con más mimo y cuidado que los que escoge para una corrida en Madrid, con mejor lámina y presencia que los que reseña para las figuritas.

Premio “¿Dónde vas loco que te va a coger?” a Iván Fandiño, al que no parece importarle irse al hule, con tal de intentar hacer el toreo, de hacerlo con verdad y de rubricarlo con la espada. Pero yo le diría que igual sería todo esto mucho mejor, si se preocupa en aprender a entrar a matar sin echarse sobre el lomo del animal, pues es de más mérito, de más belleza y más torero. Y con capote y muleta, que intente tranquilizarse y hacer del temple uno de los fundamentos de su toreo. Que continúe esa progresión que parece estancada y que da la sensación de que todavía puede llevarle más alto y con menos percances.

Premio “¿Dónde vas loco que este no te coge?” a David Mora, que no debió oír las voces que del tendido brotaban al ver las posibilidades que le ofrecían sus toros, pero nada, él a lo suyo a ese toreo lleno de precauciones, sacando el culo, sacrificando los lomos en pos de la ciencia y el avance de los tratamiento lumbares, con esos estiramientos crispados de los brazos, con ese pico de la muleta que le convierte en excelente pillo del toreo, por no decirle que es un tramposo.

Premio “¿Y ese modelo tan chuli? ¿De las rebajas de Zara? Cuidado que no te lo manches” a José María Manzanares, ruina de las tintorerías, que no se mancha el traje ni aunque le tiren un bote de Titanlux. Ve pasar a los toros tan, tan lejos, que resulta muy complicado que le manchen el vestido de sangre, y es que este no se salpica, ni saltando en un charco.

Premio “Qué pasen cuatro que no se devuelve un duro” a Taurodelta, por ese arte que tiene para comprar las corridas de tal forma para que al menos superen el reconocimiento cuatro toros de cada ganadería y así los aficionados no pueden devolver las entradas y no pueden recuperar su dinero. Y que nadie piense que luego que alguno se coló de rondón, simplemente por lucir ese tipo asardinado del que muchos ejemplares hicieron gala en la feria.

Premio “Hasss visto la cagpa de la cultura y el arte con el tascuso paga tomag pegnod” y Premio “Yo tengo uno que lo puede haseg, que además es fganses” a Simón Casas, quién siempre tiene un as en la manga, como los grandes tahúres del Mississippi, que casualmente es francés, ya sean las taquilleras con ese dulce acento de allende los Pirineos, que un Juan Bautista o Castella para echarse a la vista. Eso son recursos de buen productor artístico taurino.

Premio “Desde Santurce a Bilbao compro las sardinitas para la feria de San Isidro” a ¡Coño! Matilla, creo que con todo merecimiento, pues ya iba siendo hora de que se le reconocieran sus méritos de limpiar de sardinas toda la Ría de Bilbao, las dehesas salmantinas, extremeñas, los campos de Andalucía y el último vivero de truchas en el que puedan criarse sucedáneos del toro de lidia con menos chicha que el palo una fregona.

Premio “Joder con el adivino” al señor Choperita padre, que se quedó más ancho que largo al decir que a esto le quedaba poco, y si él y sus amistades siguen metiendo el hocico, aún le quedará menos. Aunque lo que no se sabe es si ya se está preparando para el evento arrebañando por todas partes de las que pueda sacar un céntimo o simplemente es un amante de Moliere y muy especialmente de El Avaro.

Bien, esto ha sido lo que han dado de sí los premios otorgados, pero no entregados, ni con valor económico alguno de Toros Grada Seis, que como viene siendo habitual, cada vez tienen menos valor para los taurinos y protaurinos, quienes estarían más indiferentes aún si no existieran.

Porque ya les digo yo que no muestran ni el más mínimo interés, que tengo el cuarto de baño con la bañera hasta arriba de premios de otros años y que no han venido a recogerlos, ni los han reclamado, ni tan siquiera han preguntado si esto hay que declararlo a Hacienda.


¿Se imaginan un desprecio mayor? Pero nada, aquí seguiremos intentando colaborar con los taurinos.

Fuente: Enrique Martín / Torosgradaseis




Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...