jueves, 25 de julio de 2019

Manolo Espinosa: Sobre la ingratitud taurina en Ecuador.

Han transcurrido ya varios años, en que un soñador y quijotesco taurino emprendiera una tarea titánica, al montar la primera feria taurina muy cerca de Quito en el 2013, en Tambillo para ser exactos; la feria “Jesús del Gran Poder”.

 Con todas las cargas a cuestas y pronósticos negativos de algunos mezquinos aficionados que esperaban el caos y auguraban los peores desenlaces para el empresario; incluso hasta las autoridades conspiraron poniéndolo trabas para impedir la realización de esta importan feria, sin embargo, a pesar de todo y con mucho valor, realizó un sueño imposible para saciar la avidez de un público que clamaba por toros, pero a la vez el objetivo de fondo, era saludar a la capital de la República en su aniversario de fundación; precioso homenaje a sabiendas que Quito es taurino por excelencia.

A continuacion continúe leyendo el articulo de Manolo Espinosa....



Quizás nos hemos demorado mucho para exaltar el buen oficio de un empresario romántico como lo es Don Marco Galindo Gerente de Condotrust, quién, a pesar de vivir en el exterior, siempre ha sentido la fiesta como una de las más bellas pasiones de su vida, por cuya razón, se entregó plenamente a ella sin importar riesgos ni fatigas, organizando varios festejos que le han dado lustre a la fiesta tanto en Quito como en Ambato incluyendo Salcedo y luego Tambillo, esmerándose en contratar a lo mejor de la torería y armar carteles de consonancia internacional de gran atracción para el público.

Recordamos qué para Tambillo, se trajo una plaza portátil de grandes dimensiones desde Colombia con especialistas que la armarán.

Qué a pesar de haber conseguido un terreno sin condiciones para el espectáculo, lo hizo preparar con profesionales y maquinaria, hasta adecuarlo y dejarlo lizo y acorde con las exigencias que requiere un escenario taurino.

De igual manera nos viene a la memoria la nómina de los diestros y nos acordamos de varios de ellos, entre otros: a los españoles Pablo Hermoso de Mendoza, (rejoneador), Iván Fandiño; los mexicanos Arturo Saldivar y Michelito Lagravere; los nacionales, Guillermo Albán, Cruz Ordóñez y Sebastián Peñaherrera (rejoneador); claro, que esta no es nómina total de los que actuaron en esa feria.

En fin, todo esto significó un esfuerzo sobrehumano, tomando en cuenta que en Tambillo nunca se dieron corridas de toros formales y esta sin duda, consistía en atractivo y novedad para sus pobladores, que posteriormente se dieron cuenta de lo importante que fue el que se haya organizado un evento de esta naturaleza, aunque muy tarde su arrepentimiento, al no haber apoyado algo que podía haberse convertido en una tradición, una historia y un impulso económico para Tambillo.

Pero el hecho es que, Galindo venciendo todos los obstáculos, impulsó esta feria, a la fiesta brava y animó a la afición del país, la que, ahora lamenta que no hiciera su aparición este empresario -que merece todos los elogios por ser un taurino de verdad-, organizando festejos en algún lugar de la patria.

Todo esto sin duda fue una verdadera proeza, -de que otra manera podemos calificar a esta hazaña-, de un hombre que lo entregó todo, y que al final luego de haber vivido esa feria, muy pocos la recuerdan; ni siquiera un comentario, ni una letra, pero si afloraron las críticas y cuestionamientos destructivos de gérmenes anti taurinos que pululan en la fiesta, pero a través de estas líneas, queremos dejar evidenciada la gratitud de aquellos buenos aficionados -que todavía los hay,- y aunque muchos lo duden, se lo extraña, porque en nuestro país hacen falta empresarios con visión, pasión e ímpetu, que promocionen, nuestra cultura y esta tradición milenaria que nos enorgullece como lo es la fiesta brava.

Fuente: Manolo Espinosa “El Ciclon”.
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