domingo, 14 de julio de 2019

Manolo Espinosa: Autoridades que se arrogan facultades y afectan tradiciones.

Nos parece que ya es hora de que se produzca un verdadero DESPERTAR en la ciudadanía y frene de una vez por todas, los abusos, atropellos e irrespeto de ciertas autoridades que se arrogan facultades, para imponer sus criterios y no el de sus representados o mandantes.

Los aprendices de políticos que asumen funciones mediante el voto popular, se olvidan de que como funcionarios públicos están para escuchar, atender y cumplir los requerimientos de la gente que afinca sus esperanzas en aquellos que ofrecen cambiar las circunstancias.

También se olvidan que siendo representantes de la comunidad, son visibles en todos sus actos y lo que hagan será para satisfacer a todos -y con decir todos-, nos referimos a un universo social , a una población que está integrada por distintos segmentos humanos; con diversos pensamientos, diversas manifestaciones y criterios, y por lo tanto no puede atender o favorecer a determinados grupos afines con el criterio de la autoridad vigente, que esto se llamaría discriminación.

Continúen leyendo el articulo de Manolo Espinosa, desde Ecuador…



Deben saber que ser representantes de un colectivo significa DESPERSONALIZARSE, -esto quiere decir si no lo saben-, que cuando se es un hombre público, como individuo no existe, peor su criterio personal que de aplicarlo estaría cayendo en lo parcializado. Lo que predomina y deben aprenderse de memoria los que aspiran a dignidades populares, es que la ÚNICA VOZ QUE PREVALECE, es la voz del pueblo y no la de un individuo que pertenece a su fuero interno.

Así mismo, cualquier juicio, determinación o acción que tomaren, será con sentido OBJETIVO y no de manera subjetiva, porque repetimos, el subjetivismo deberá permanecer tan solo en su fuero interno ya que este no tiene valor alguno para el grupo social que por justicia reclamará sus legítimos espacios y derechos.

A que viene todo esto, a que tan solo y desafortunadamente, el segmento taurino es el asediado, atacado y menoscabado por animalistas, ecologistas, antitaurinos e incluso por los políticos, que todos en conjunto, forman el coro discriminatorio en contra de la fiesta; una fiesta de cultura milenaria que nos legaron los conquistadores a través de la fusión de dos razas que conformaron un producto humano con herencia historia que nos identifica en este mestizaje.

Las autoridades ni bien entran el poder y ya toman acciones en contra de la fiesta brava. Allí tenemos el caso del alcalde de Quito un “gran ejemplo” de irrespeto a las tradiciones quiteñas, al dar por terminado el contrato con la Empresa Triana” a fin de que no organice festejos taurinos, a sabiendas que esta empresa era la única que saludaba a Quito en su aniversario de fundación.

Salió la ley con la prohibición de que los menores de 18 años no podían ingresar a los toros (sugerencia de las Naciones Unidas) rechazada por España, pero aceptada servilmente por Ecuador. Ahora escuchamos que esta misma ley se quiere aplicar en las tradicionales corridas de pueblo.

Nosotros no estamos defendiendo solo la fiesta brava, defendemos las tradiciones en general; háblese de galleros, caballista, chagras, rodeos etc., por ser estas la esencia de nuestra identidad, que nadie ni las leyes ni la Constitución las pueden abolir, suprimir o eliminar, porque entonces dejaríamos de ser ecuatorianos, pero lo somos por donde nos miren y mantendremos el cordón umbilical con la fiesta hasta que nos corten y será con el frío acero de la muerte.

De allí que, llamamos a la reflexión a todos los ecuatorianos: primero, a respetar las manifestaciones culturales que cada grupo social lo tiene; segundo, a poner un alto a los “oráculos” de las leyes que hacen y deshacen como les place, sin tomar en cuenta la voluntad popular y por último, frenar los abusos y atropellos de las autoridades que tienen mentalidades difusas y sus decisiones totalmente abominables.

Fuente: Manolo Espinosa “El Ciclón” / Ecuador
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