miércoles, 28 de mayo de 2014

Las enfermerías en las plazas de toros de México


COMPLICADO Y delicado es tocar el tema de las enfermerías en las plazas de toros en México, máxime para nosotros que no tenemos conocimientos médicos. “No es lo mismo torear que ver los toros desde la barrera”. Sin embargo creo se puede y vale opinar de la cuestión.

HACE VARIAS semanas sostuve una larga platica con un connotado medico mexicano y me hacia ver que por la escasez de festejos en ciertos estados es imposible contar con ese espacio debidamente equipado.

Es muy cierto, es imposible, pongamos solo un ejemplo.

Interesante análisis sobre la situación de las enfermerías en las plazas de toros de Mexico



En Teocaltiche, Jalisco, solo hay corrida el 11 de noviembre, por lo tanto imposible se cuente con enfermería de primera, la que debe de llevar un carísimo equipo de cirugía… aparatos de rayos X y/o ultra sonido, mesa de riñón para instrumental, lámparas especiales, equipo de anestesiología y reanimación con todo lo relacionado y su costo lleva varios ceros a la derecha, desde luego que los gastos y costos continúan al internar al paciente, curaciones, medicamentos y rehabilitación.

En cosos semejantes con lo que más se cuenta es con un camastro y sobre de el una desteñida imagen de la Virgen de Guadalupe y parémosle de contar.

Y no omitiremos jamás que afortunadamente contamos con varios genios de la medicina taurina.

DESDE LUEGO que lo único que queda por hacer en estas plazas es contar con la ambulancia más equipada posible, no todas las delegaciones de la Cruz Roja Mexicana tienen la llamada ambulancia-quirófano, la misma que permita estabilizarlo y que cuenta con lo indispensable para intervenir a un torero en caso de emergencia. 




Después, buscar la ayuda de las oficinas de transito para ahorrar tiempo al imponer los oficiales el cierre de ciertos caminos y así facilitar la salida de la unidad y llegar prontamente al centro hospitalario más cercano, de preferencia el mejor, sería lo ideal.

Estas solicitudes tienen que hacerse “al alimón”, empresa y autoridades. Inclusive ser obligatorias y presentar solicitudes ya efectuadas al registrar contratos en la Asociación de Matadores, al hacer tramites municipales para el, o los eventos. Y a continuación algo que “aparentemente” pasa desapercibido…





EL MENCIONADO sindicato de los toreros paga los gastos ocasionados por las cornadas, por todos es conocido que ellos se acercan beneficios económicos con cuotas de los socios actuantes y en veces estos son insuficientes, el extra que debería de darles una gran ayuda sería revivir la grandeza que tuvo la corrida llamada “Oreja de Oro”.

En viejos tiempos quienes conformaban el cartel eran los triunfadores de la temporada que se daba por terminada con este festejo y por supuesto que las entradas era excelentes.

El aficionado tenia la oportunidad de ver a seis triunfadores y en una disputa encarnizada por el apéndice áureo, en la actualidad hemos visto el desgano muy generalizado por asistir en estas tardes por lo flojo de la programación.



TENGO ENTENDIDO que antiguamente, espadas nacionales y extranjeros, al firmar sus contratos al inicio de la temporada, aceptaban de muy buena gana, y de manera gratuita, participar en dicha corrida y así ayudar a su Asociación y compañero en desgracia de caer heridos.

Es justo.

COMO JUSTO sería que José Tomás recapacitara y viera que con solo tres o cuatro cuotas pagadas, en años pasados, su cornada del 24 de abril del año 2010, costó un cerro de dinero salido de las contribuciones de sus compañeros.



Las figuras, nacionales y extranjeras, tienen la obligación de ser más unidos y aceptar se les anuncie de forma gratuita en bien de aquel compañero que caiga herido.

Aún con eso de que hoy hay seguros médicos.

¿Existirá un torero que esté libre de accidentes en el ruedo?

Y APROVECHO…

Hay ciclos en los que los heridos se dan cómo racimos de uva, inclusive mueren algunos, los menos afortunadamente.



Los recientes casos en el sureste mexicanos así nos lo dejan ver, las alarmas se prendieron, el oleaje subió hasta la banderola roja, sin embargo el tiempo pasará y las cosas y las olas tomaran su acostumbrado nivel.

Los hombre morimos, las costumbres habrán de continuar, esperamos sigan pero ya tomando con más seriedad los lineamientos taurinos nacionales que no le hacen mal a nadie…

Nos Vemos.



Fuente: Pedro Julio Jiménez Villaseñor
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