lunes, 17 de febrero de 2014

Guadalajara / Adame y El Juli triunfaron con empate técnico


Una de las corridas estelares de la año era la de esta tarde, porque aquí, en Guadalajara, se dirimía una rivalidad silenciosa: la que confronta hoy día a Julián López "El Juli" con Joselito Adame.

Y el mano a mano tenía su miga, ciertamente, sobre todo para constatar que el hidrocálido avanza por buen camino al medirse con una figura de época.

Esta rivalidad se reflejó con fidelidad en el ruedo, donde los dos toreros se entregaron a rabiar, lo que redundó en beneficio del público que hizo una excelente entrada, la mejor de la temporada.

Continúe leyendo la Crónica de Juan Antonio De Labra del festejo de Guadalajara……



El Juli marcó el ritmo de la tarde prácticamente desde que se abrió de capa, y con el primer toro de la corrida, un ejemplar de Los Encinos un tanto flojo pero que tenía una gran clase, toreó por nota.



Y no sólo eso, sino que lo afianzó a la arena y terminó dándole unos muletazos tersos, largos, muy templados, en esa cuerda en la que está toreando en México en los últimos días, con mucha profundidad y sentimiento. Aparte de eso, esta faena quedará como modelo de suavidad, toda una lección de pulso. La certera estocada con la que lo despenó valió para que le concedieran una valiosa oreja que paseó con mucho gusto, sabedor de que en esta plaza es muy complicado triunfar.

Espoleado con esta demostración de capacidad, Joselito enfrentó al primer toro de su lote mentalizado. Y ante el de Barralva, berrendo en cárdeno que tenía mucha plaza, planteó una faena medida y sobria que no tuvo demasiado eco en el tendido, pues al toro le faltaba transmisión.

El tercer toro de la corrida, de Los Encinos, tenía unas hechuras preciosas, pero clavó varias veces los pitones a la arena y no ofreció posibilidades de lucimiento. El madrileño se esforzó para sacarle provecho, ya cuando el público comenzaba a exigirle más de la cuenta. Pero ni falta hizo porque El Juli era consciente de que debía arrear aún más, sobre todo después de que le habían protestado al quinto que carecía de trapío, lo que lo obligó a regalar un sobrero.



Antes de que eso ocurriera, Joselito había toreado, como segundo de su lote, un toro de Barralva de preciosa lámina, negro zaino, acucharado de pitones, que, sin tener ritmo en su embestida, sí tenía transmisión.

El quitazo por zapopinas que cuajó el hidrocálido calentó mucho el ambiente y desde ese instante se metió por completo al público en el bolsillo y luego le hizo una faena muy variada, vistosa, con muchos muletazos tan recios como templados, que mantuvieron el tono de entusiasmo de la gente.

Lo malo fue que a la hora de matar se le fue la mano abajo y mató una estocad caída que no debió ser premiada con una oreja. Resultó extraño que se la concedieran, lo que se transformó en una clara división de opiniones cuando recorrió el redondel.



A Joselito no le pareció mucho que El Juli anunciara el toro de regalo, como es lógico, así que no le quedó más remedio que emplearse a fondo más de la cuenta. Se metió entre los pitones para pegarse un tremendo arrimón con otro toro de Barralva que se paró. Y la gente acabó de comprender que aquello iba muy en serio.



Ya cuando los dos toreros habían mostrado a lo que venían, El Juli sacó de nuevo la casta en el toro de regalo de Santa María de Xalpa, con el que tiró la moneda al aire y se la jugó en una faena de gran valentía que cautivó a la gente porque se lo zumbó sin miramientos. La estocada, aunque un poco trasera, hizo doblar al toro con prontitud y puso a todo mundo de acuerdo: cortó dos orejas de gran significación.



Cuando El Juli iba dando la vuelta al ruedo feliz de la vida, mostrando las dos orejas, que no arrojó a nadie del tendido como a veces suelen hacer los toreros, Joselito Adame rumiaba en el callejón el paquete que le había dejado su padrino de alternativa. Se le notaba un tanto nervioso y daba la impresión de que la sangre le estaba hirviendo por dentro.



Y fue ese mismo sentimiento de gallo de pelea lo que no le permitió dejarse ganar esta partida, pues el público entendió que ahí estaba un torero dispuesto a todo. Así afrontó la lidia del octavo, otro toro de Santa María de Xalpa construido cuesta arriba, que no fue fácil.



Todavía más complicado lucía el panorama para el de Aguascalientes, que se afanó en agradar. El quite por gaoneras caldeó los ánimos de la afición tapatía, y hasta se iba a atrever Joselito a coger las banderillas otra vez, a sabiendas que la lesión en el tobillo podía provocarle alguna molestia, pero Gustavo Campos no se percató de que el matador le había pedido los palos, y se había arrancado a clavarlos, por cierto muy bien.

De cualquier manera, Joselito sabía que no quedaba vuelta atrás con este panorama, y acabó imponiéndose al toro con un sitio y un oficio que ahí queda, prueba del momento tan relevante por el que atraviesa su prometedora carrera.

La contundente estocada que colocó fue la mejor rúbrica a una labor tan enjundiosa como meritoria que le puso en las manos el anhelado triunfo y la salida a hombros al lado de El Juli, envueltos ambos por el público que se tiró al ruedo a celebrar una corrida que dejó alto el listón.



Vamos a ver el próximo domingo cómo le ruedan las cosas a Joselito ahora que compartirá cartel con Morante y Diego Silveti, otro cartel de un alto interés y magnífico contenido, esperando que el encierro de Los Encinos tenga trapío y brinde un buen juego, ya que seguramente acudirá mucho público a presenciar esta atractiva combinación.

Ficha

Guadalajara, Jal.- Décima corrida de la temporada 2013-2014. Tres cuartos de entrada en tarde espléndida. 

Tres toros de Los Encinos (1o., 3o. y 5o.), disparejos en presentación, protestado el 5o. por su falta de trapío; el 1o. tuvo gran calidad. Tres toros de Barralva (2o., 4o., y 6o.), bien presentados, parejos y de armoniosas hechuras, de variado comportamiento, de los que destacó el 4o. por su transmisión. Dos toros de Santa María de Xalpa (7o. y 8o., de regalo), manejables.

Pesos: 520, 490, 490, 485, 505, 500, 490 y 500 kilos.

Julián López "El Juli" (verde botella y oro): Oreja, silencio, silencio y dos orejas en el de regalo.

Joselito Adame (azul rey y oro): Ovación, oreja con protestas, silencio y dos orejas en el de regalo.



Incidencias: Destacaron en varas Salvador Núñez y Mauro Prado, y con las banderillas Gerardo Angelino, Héctor Rojas y Gustavo Campos, que saludaron, éste último por partida doble.

Fuente: Juan Antonio De Labra / AlToroMexico



Fotos: Manolo Briones
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