lunes, 25 de noviembre de 2013

Zacatecas / Joselito Adame pasea solitaria oreja. 25/11.


La gran expectación que generó esta corrida extraordinaria no se vio compensada, en gran medida, debido al pobre juego que ofreció el encierro de La Estancia, y la terna tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para poder agradar a la nutrida concurrencia que hizo la mejor entrada del año en la monumental de cantera rosa.

A la salida de la plaza un aficionado me gritaba desde el tendido que aquello había sido un fraude, y yo no entendía muy bien porqué. Ciertamente, el hecho de que los toros no embistan es algo que forma parte de la incertidumbre que entraña una corrida en cualquier plaza. Bien dicen que "los toros no tiene palabra de honor", en una frase de cartón que viene de años atrás.

Continúe leyendo la crónica de Juan Antonio De LaBra……………..


De tal forma que al no embestir los toros, la ilusiones de tanta gente se vinieron a pique, sobre todo de los toreros que son siempre los que acaban pagando los platos rotos. Y a su favor es preciso agregar que se esforzaron para sacar el mejor provecho a las embestidas de los ejemplares de La Estancia.

Así pues, el toro más toreable, aunque le faltó un punto de raza y fuerza, fue el cuarto, de aspecto acaballado y feo de tipo, segundo del lote de El Juli. El madrileño le hizo una faena sumamente inspirada, con detalles de ese regusto que ahora tiene por torear, buscando alargar el trazo hasta lo indecible de la misma manera en que el domingo anterior lo consiguió en Guadalajara.



Y no sólo añadió esta largueza El Juli a sus muletazos, sino un pulso magistral, con el antebrazo arqueado, midiendo la fuerza –y también la escasa casta del toro– llevándolo con gran mimo en cada uno de los redondos y los naturales. Encajado de riñones, con el compás abierto, El Juli se recreó en lo fundamental y en los adornos: molinetes, desdenes, pases de pecho encadenados en el mismo sitio y hasta modeñinas.

La gente disfrutó mucho la faena que no tuvo el remate de la espada, y lo que resulta inconcebible es que después de realizar esta obra, un sector del público le haya pitado. Pero bueno, así es el público de toros, a veces muy veleidoso, y a Juli no le quedó más remedio que aguantar esta actitud hostil, más aún cuando ya con el toro que abrió plaza, un marmolillo que se defendió mucho en la muleta, el público le había exigido y no consiguió resultados favorables.

Otro de los pasajes de mucho calado a lo largo de la tarde fue el inicio de la faena de Joselito Adame con el tercero, un toro que tenía calidad pero muy poquita casta, y cuando el hidrocálido le bajó la mano en unos soberbios redondos, dotados de una excelsa naturalidad y sello, el de La Estancia se rajó, comenzó a terciarse y no quiso saber nada más de la muleta de Adame.



La faena tuvo dos partes bien diferenciadas, ya que la segunda, y visto que el toro se iba a rajar en la zona de las tablas, ahí mismo lo acosó para robarle pases que siguieron calentando el ambiente.

No fue fácil cuadrarlo para la suerte suprema porque se puso muy andarín. Pero Joselito tuvo la astucia de colocarse a prudente distancia para citarlo en la suerte de recibir, que consumó al segundo intento aunque con la punta de la espada asomando por la parte baja del costado contrario del toro. Esta mácula le impidió cortar un apéndice, lo que sin duda le causó contrariedad.

En el sexto, al que le faltó un puyazo, Joselito no consiguió estructura la faena porque el toro venía arrollando, con fuerza, moviéndose sin ningún buen estilo lo que obligó a aguantar las tarascadas. Lo mejor fue la excelente estocada con la que tumbó al de La Estancia patas arriba, sin puntilla, para recibir una oreja un tanto benévola ya que, al margen de la estocada, la faena no había tenido relieve alguno.



Consciente de que el público no iba a salir contento de la plaza –algo que siempre debería preocupar sobremanera a los toreros y a la empresa– anunció el regalo de un sobrero de Boquilla del Carmen que se lesionó el pitón derecho de forma transversal, por la parte alta de la pala, sin que se aflojara en el nacimiento de la cepa.

Aunque este hecho pasó inadvertido para mucha gente, el toro no rindió y se vino a menos tras el encontronazo con el picador de la puerta de cuadrillas, que tuvo que picarlo para salvaguardar su integridad cuando el ejemplar salió suelto de la tela y se fue derecho hacia el peto.

Los mayestáticos estatuarios del inicio de faena, ceñido, con la barbilla metida en el pecho, supieron a poco cuando el toro se echó en la tercera serie de la faena. Así se enfrió el entusiasmo que quedaba, ya cuando la llovizna había ahuyentado a buena parte de la gente.

Arturo Macías se inventó una primera faena plagada de recursos, delante de un toro mansito que metía la cara con calidad, y al que anduvo persiguiendo por todo el ruedo. El otro hidrocálido del cartel se dio el lujo de torear de rodillas por dosantinas, improvisando con un oficio y un sitio que ha ganado a pulso. Y de esta manera calentó el cotarro, mediante ese carisma tan personal que agrada tanto a la gente. Lo que pudo ser el corte de una oreja se esfumó con su deficiente manejo de la espada.

El quinto fue un toro berrendo que resultó violento en el peto y repitió esta misma conducta en la muleta. Punteaba la tela de continuo y se defendía. Macías no pudo hacerle fiestas, por más que mostró deseos de agradar.

Las preguntas quedan en el aire: ¿Qué han de hacer los apoderados de las figuras para elegir sus corridas en el campo? ¿En qué premisas deben basarse para escoger los encierros? Es una cuestión que ahora mismo trae de cabeza a todo mundo, pues no cabe duda de que, salvo cuatro o cinco ganaderías que representan un poco más de garantía, por su mayor grado de regularidad, el resto se encuentra en una preocupante indefinición, más cercana a ese post toro –sugerente terminó acuñado por nuestro querido compañero Horacio Reiba– que a la auténtica bravura, esencia de la Fiesta.

Ficha

Zacatecas, Zac.- Plaza Monumental. Corrida extraordinaria. Más de tres cuartos de entrada (unas 7 mil 500 personas) en tarde nublada y fría, con un poco de llovizna a partir del 6o. Seis toros de La Estancia, disparejos en hechuras y presentación, descastados en su conjunto, salvo el 4o. que tuvo una gran nobleza y fue el más potable. 1 toro de regalo de Boquilla del Carmen, deslucido, que terminó echándose. Pesos: 486, 480, 505, 552, 518, 482 y 540 kilos.

Julián López "El Juli" (grana y oro): Silencio y silencio tras aviso.
Arturo Macías (azul rey y oro): Palmas tras aviso y silencio tras aviso. 
Joselito Adame (blanco y plata): Ovación, oreja y silencio en el de regalo.

Incidencias: Destacó en banderillas Alejandro Prado. Al finalizar el paseíllo la empresa entrego distintos reconocimientos al personal médico del coso. Por la mañana se develó una placa en memoria del capellán Gerardo Mazzoco fallecido recientemente. Presenció la corrida el gobernador del estado, Miguel Alonso Reyes, acompañado del Secretario de la SAGARPA, Enrique Martínez Martínez.En el tercio de varas del sexto toro, el picador Isabel Prado fue multado por haber rebasado las rayas concéntricas para picar al astado.

Fuente: Juan Antonio DeLabra/ AlToroMexico
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