sábado, 30 de noviembre de 2013

Latacunga / Sudado triunfo de El Fandi.


David Fandila “El Fandi” quizá no analizó con más serenidad el ofrecimiento que le hizo el empresario y ganadero José Luis Cobo para encargarse de torear en solitario la segunda corrida de la Feria de Latagunga, una vez que se conoció que Enrique Ponce causó baja por la rotura fibrial que sufrió en días pasados toreando en el campo español.

Y aunque a lo largo de su brillante carrera ha toreado algunas encerronas, inclusive de seis toros, como suele mandar la costumbre, la exigencia de la altitud y el tremando sol que cayó a plomo sobre la coqueta arena de la plaza de “San Isidro Labrador”, supuso un reto mayúsculo para el granadino.

Continúe leyendo la crónica del colega mexicano Juan Antonio DeLabra desde Latacunga............



Y vaya si al final fue un triunfo muy sudado el que cosechó el torero español, que tuvo que echar mano de todos sus recursos taurinos –y atléticos, inclusive–, para venirse arriba en el cuarto, de nombre “Cobito”, del hierro de Triana, al que terminó indultando al final de una faena variada en la que el toro sacó su mejor fondo de bravura, pues en la suerte de varas había protestado al embestir con la cara alta en el peto del joven picador Almeida, que aguantó el arreón.

Pero luego fue un dechado de clase, lo que sin duda representó una enorme virtud, porque la bravura también se mide en la muleta. De tal forma que el toro que fue a más, y a más, conforme discurría la lidia, en la que embistió humillado, rebozándose a la salida de cada uno de los muletazos. Y Fandi, al que el segundo toro, que fue enrazado, nada fácil, le había dejado aparentemente extenuado, cogió un segundo aire, como los deportistas de élite, y acabó toreando con variedad y entrega, en medio de la algarabía de un público que gozó a tope la conjuncción de toro y torero.



Casi desde mediados de la faena se intuyó que “Cobito” podía ser indultado, y El Fandi tuvo el mérito de seguir su obra hasta el final, intercalando adornos y detalles de diverso calado, en una faena bien estructurada que hizo vibrar de emoción al tendido.

El éxtasis sobrevino cuando el presidente ordenó el perdón de la vida para tan noble toro, que a buen seguro regresará al campo para dejar su descendencia en esta divisa ecuatoriana, una de las consentidas de las figuras, que hoy se sacó la espina del pobre juego que dieron sus toros la tarde anterior. Por eso la fiesta de los toros es tan maravillosa, porque conlleva la incertidumbre de no saber nunca que va a pasar cuando suena el clarín.

La corrida comenzó con una primera faena aceptable, en la que El Fandi entendió la conducta de un toro noble, algo flojo, que no duró lo que se esperaba, y tras colocar una estoca trasera y desprendida, cortó la única oreja concedida a lo largo del festejo.

Luego de solventar la papeleta con el exigente segundo, enfrentó otro de los toros destacados de la corrida, el tercero. Ahí sí que el granadino no consiguió acomplarse salvo en contados pasajes de la faena, pues tampoco había estado bien en banderillas como en la ocasión de la lidia al primer toro, al que cuajó dos pares de la moviola que no sólo tuvieron espectacularidad sino la eficacia de hacer galopar al toro para afianzarlo a la arena.



Este bravo ejemplar, corrido en tercer lugar, desfondó a Fandila, que no encontraba cómo someterlo. Quizá éste fue un toro más para el ganadero que para el torero, porque mantuvo una bravura más tonificada, y a esas alturas del compromiso, con el sol cayendo a plomo, el diestro ya no estaba por la labor de hacerle una faena profunda porque había perdido al brújula.

Afortunadamente, y para bien de todos, el final de corrida fue trepidante, con la salida a hombros de El Fandi y José Luis Cobo, mientras la gente estaba feliz, eufórica de haber presenciado el deber cumplido de ambos personajes, y el regusto de saber que la vida se impuso sobre la muerte, la muerte de un toro bravo que simboliza el gran triunfo de la Fiesta.

Ficha
Latacunga, Ecuador.- Segunda y última corrida de feria. Lleno en tarde calurosa y muy soleada. Un toro de Ortuño (1o.), noble y con calidad; dos de Huagrahuasi (2o. y 3o.), encastados y uno más de Triana (4o.), de gran fondo y mucha clase, que fue indultado.

El toro se llama "Cobito", número 249, negro zaíno. Pesos: 465, 465, 480 y 470.

El Fandi: Oreja, palmas, ovación con saludos y dos orejas y rabo simbólicos tras indulto.

Incidencias: Destacó en varas Almeida, que picó con arrojo al 4o.

Fuente: Juan Antonio DeLabra / AlToroMexico
Fotos: Aplausos
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